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“No me digan que no
es extraño, paradójico, que para identificar a un niño de altas
capacidades (…)
tengamos que esperar a que tenga malas notas en el colegio. Yo creo que
no hay una
prueba mayor de que nos estamos equivocando…”
Eduardo Punset, en su
programa de TVE "Redes"
"Corresponde a las Administraciones educativas adoptar las medidas
necesarias para identificar al alumnado con altas capacidades
intelectuales y valorar de forma temprana sus necesidades. Asimismo, les
corresponde adoptar planes de actuación adecuados a dichas necesidades"
LOE (Ley Orgánica de
Educación, 2006), Art. 76
Los niños y niñas con
altas capacidades
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El grave problema de la
desinformación
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Quiénes son los
alumnos y alumnas con altas capacidades
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Cómo identificar a un niño o niña de
alta capacidad
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Cuántos alumnos y
alumnas con altas capacidades hay
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El grave problema de la desinformación
Las creencias populares sobre el tema
de los niños y niñas con altas capacidades aparecen en ocasiones
fuertemente contaminadas por una serie de falsos mitos y prejuicios, y
por una serie de ideas antiguas que permanecen extendidas aunque las
investigaciones modernas ya las hayan solventado. Además, produce
también desinformación el uso confuso y mezclado de las diferentes
palabras y conceptos que se usan habitualmente para hablar de este tema
(palabras como "talento", "superdotado", "potencial", "altas
capacidades", "inteligencia", "innovador y creativo", "espíritu
emprendedor" y otras muchas).
Las principales creencias equivocadas extendidas
sobre estos niños son probablemente dos: por un lado, la de que estos niños
son escasos e infrecuentes y, por otro, la de que además no necesitan ninguna clase
de apoyo. Contrariamente a esas creencias, la realidad demuestra que,
por una parte,
estos niños y niñas existen previsiblemente en todos los centros
escolares, aunque no estén identificados. Por otra parte, la realidad
demuestra también
que estos niños y niñas son
candidatos claros a sufrir por su perfil diferentes tipos de problemas en el ámbito
escolar.
Desde el origen de los tiempos ha sido
evidente para todos los grupos humanos la existencia de personas con
especiales capacidades y talentos. Todos conocemos que algunas pocas de estas personas
con especiales capacidades han conseguido desarrollar sus
talentos y en muchos casos incluso han destacado y han sido
reconocidas en su entorno. Sin embargo, lo que en general se desconoce
es que la inmensa mayoría de las muchas personas dotadas con especiales
capacidades no encontraron nunca durante su vida escolar un tratamiento educativo
adecuado y en consecuencia no pudieron nunca desarrollar esos especiales talentos
propios que poseían. Siendo esto así, los diferentes sistemas educativos se han
ido ocupando de dar respuesta a esta realidad.
Revisando la evolución histórica de
este tema hasta nuestros días, podemos decir que en 1912 comenzó a
usarse el concepto de Coeficiente Intelectual y se acuñó así el concepto
de "superdotados". Se consideraba
entonces superdotados a los individuos que obtenían puntuaciones especialmente
altas en esa escala. Esa idea se extendió así en los ambientes escolares
y también en la sociedad.
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Durante la segunda mitad del Siglo XX
esas ideas iniciales basadas exclusivamente en el concepto de cociente
intelectual evolucionan en todo el mundo con la investigación
internacional y con la experiencia, integrando las evidencias
constatadas día a día en la vivencia de los centros escolares. Hacia
finales de siglo la investigación científica ha corroborado la
idea de que existen otros
factores, además del Coeficiente Intelectual, que han de tenerse en
cuenta y considerarse como factores de sobredotación o "de alta
capacidad". Actualmente, podemos decir que los nuevos factores que las
comunidades educativas internacionales más avanzadas reconocen de forma
generalizada como factores
de alta capacidad son dos: el talento creativo y el compromiso con la
tarea. |
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En el año 2006 el Ministerio de Educación
y Ciencia adoptada ya también en este tema la expresión de
"alumnos con altas capacidades intelectuales", y desde esa
fecha reconoce legalmente el
derecho a que sean tratados como alumnos con necesidades educativas especiales no
solamente los alumnos que anteriormente venían
identificándose como "superdotados", sino también ya todos
aquellos alumnos diagnosticados dentro del concepto mucho mas amplio de
"alumnos con altas capacidades intelectuales".
A partir de ese reconocimiento de la
LOE (2006) estos criterios y conceptos que internacionalmente están
avanzando sobre la realidad de las Altas Capacidades, y sobre su
tratamiento como necesidad educativa especial, han
empezado a extenderse en las diferentes Comunidades Autónomas y son ya
varias las que cuentan con diferentes programas específicos de
información y formación en Altas Capacidades para profesorado y para
familias. [Ver
Ministerio de Educación y Ciencia y Altas Capacidades].
En la Comunidad Autónoma del País Vasco, el actual decreto por
el que se regula de forma general todo lo referente al curriculo de la
Educación Básica (decreto 175/2007) incluye una mención explícita de
reconocimiento oficial a la necesidad de apoyo y tratamiento específico
para las necesidades educativas por altas capacidades. Según este
decreto este apoyo ha de
canalizarse a través del Proyecto Educativo y Curricular de cada Centro
("175/2007, Artículo 19 /punto 3: El proyecto Educativo y Curricular de Centro
deberá contener criterios para el tratamiento integral del alumnado con
necesidad específica de apoyo educativo, tanto el alumnado de
necesidades educativas especiales, como el de altas capacidades
individuales y el de incorporación tardía al sistema educativo"). Sin
embargo y en la práctica, más allá de esta mención legal incluida en el
marco de toda una normativa mucho más amplia, en el sistema educativo vasco la
desinformación y el bajo desarrollo real en este tema es hecho reconocido en
múltiples foros, tanto entre profesorado como entre familias.
También el País Vasco, un estudio
del año 2009 [ver
documento de Ana Grange] difundido por la red de Berritzeguneak (los Centros de
Apoyo a la Formación e Innovación Educativa, dependientes del
Departamento de Educación, Universidades e Investigación) recoge en su
página de conclusiones ("Alumnado
con altas capacidades intelectuales, un estudio en la Comunidad Autónoma
del País Vasco. CONCLUSIONES"):
-
Política
educativa poco interesada en el tema
-
No existe
colaboración entre el Departamento y la Universidad
-
Falta de
formación específica de los profesionales de la educación
-
Falta de
información disponible y actualizada para padres y profesores
-
Proporción
de casos detectados muy baja en relación a la prevalencia
estadística
-
Diferentes
criterios a la hora de definir la intervención
-
Metodologías poco flexibles en la mayoría de las aulas
-
Normativa
elaborada en 1998 basada en el Plan de Educación para el País Vasco
(1983) que no se ajusta a las propuestas de la LOE (2006).
En resumen, el clima de desinformación en este
tema está ocultando que estos niños y niñas existen en todos los centros
escolares entre nosotros y que tienen derechos educativos
legítimos que en la práctica están siendo ignorados de forma
generalizada. Son alumnos que tienen necesidades
educativas especiales concretas, claramente tipificadas por los
expertos, y para las que en el País Vasco no hay apenas en la práctica ni atención
oficial ni
fomento de las estrategias de respuesta.
¿Quiénes son los alumnos y alumnas
de altas capacidades?
La reconocida definición de "Los tres
anillos de la alta capacidad" (de J. Renzulli, 1977) explica que los
alumnos y alumnas con altas capacidad intelectual se podrían identificar
por la combinación de tres tipos de características:
-
Características de inteligencia por encima de la media, con
puntuaciones altas en pruebas académicas y
en pruebas tipo test de CI.
-
Características de alto nivel de talento,
especialmente talento
creativo
-
Características de alto grado de
motivación y compromiso de dedicación a las tareas
Existen otras aportaciones que han
tenido también gran impacto y reconocimiento en el pensamiento actual
sobre la alta capacidad. Autores como Stenberg, Davison y Gardner
explican tres ideas importantes:
-
Los niños y niñas con alta
capacidad tienen un proceso de pensamiento distinto, una forma
de captar la información y de razonar que es diferente a la de los
otros niños.
-
Debemos hablar de
"inteligencias múltiples", más que de un único tipo de inteligencia,
y así podemos encontrar niños y niñas que pueden tener talentos y
habilidades especiales para diferentes facetas específicas.
-
Debemos no olvidar que la
inteligencia es un potencial inicial, una capacidad, algo que
luego en la práctica puede desarrollarse o puede no desarrollarse,
dependiendo de factores ambientales y culturales.
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Existe mucha variedad dentro de
los alumnos y alumnas con altas capacidades. Son tan diferentes
entre sí como el resto de personas lo son entre sí. Las
características principales de estos alumnos y alumnas son su
dedicación, su capacidad para el aprendizaje, y su alto
rendimiento en aquellas áreas que son de su interés.
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Características de
niños y niñas de alta capacidad, sin que ni todos
ellos posean estas características ni las muestren de
forma constante:
-
Gran
energía vital y capacidad para llevar varios proyectos a la vez
-
Observadores y abiertos
-
Muy
sensibles
-
Expresan
preocupaciones que parecen más propias de edades superiores
-
Tendencia a
ser muy críticos y exactos consigo mismos
-
Desarrollan
actividades (ideas, preguntas, dibujos, juegos,...) originales,
novedosos y poco corrientes
-
Madurez,
aunque suelen presentar disincronía intelectual, es decir, son
precoces en su madurez intelectual pero no se hallan al mismo nivel
en su madurez personal, psicológica y afectiva.
-
Lo que
realizan tienden a hacerlo con mayor profundidad y extensión que los
demás.
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Las
dificultades
asociadas a la alta capacidad
Los
niños y niñas con alta capacidad desarrollan una serie de
habilidades diferentes a las normales para su edad. Si no se
identifican a su debido tiempo, y si no pueden potenciar sus
aptitudes, se producirá un deterioro en su desarrollo
intelectual, en su desarrollo social y en su felicidad. En
consecuencia, estos niños tienen necesidades educativas
especiales, parcialmente diferentes a las que generalmente
corresponden a su edad.
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Si no desarrollan todo su
potencial intelectual pueden aparecer este tipo de
problemas:
-
Un sentimiento
prolongado de frustración.
-
Agresividad (el niño
se rebela y se niega a seguir las reglas
establecidas, da muestras de violencia verbal y
física).
-
Pasividad (el niño
intenta abstraerse del mundo exterior y se crea un
mundo de fantasía sin contacto social, se muestra
reacio a comunicarse con la gente y no se defiende
su recibe insultos o le pegan).
-
Diferentes tipos de
conflictos (con compañeros, con profesores, con
padres y madres, entre profesores, entre padres y
madres, entre familias y profesores, entre familias
y profesores,...)
-
Desinterés por
esforzarse con las tareas escolares
-
Posibilidades claras
de desembocar en fracaso escolar.
-
Abandono del deseo de
desarrollo de sus propios talentos y capacidades,
como vía única a su alcance apara poder combatir
esta serie de problemas.
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Los
profesores de estos chicos se sienten a menudo desconcertados y
amenazados. Estos alumnos poseen elevada observación crítica,
una alta capacidad analítica y una marcada incredulidad que les
obliga a cuestionar todo. Se suelen adelantar a las
explicaciones del docente porque necesitan un ritmo de trabajo
superior al que les marcan. Su capacidad de pensamiento es
vivida como una molestia en el aula y el profesor no sabe cómo
afrontar las inquietudes que estos alumnos plantean.
Los
expertos coinciden en que para poder dar una respuesta educativa
adecuada y que esta capacidad no se convierta en un problema, lo
más adecuado es empezar por una correcta identificación
temprana. La edad sugerida como ideal para esta evaluación varía
en un rango de entre los dos a los seis años de edad.
¿Cómo identificar a un niño o niña de alta capacidad?
Hay diferentes modelos de
evaluación. En general los modelos combinan diferentes
herramientas y estrategias evaluativas:
-
Cuestionarios para padres y
para profesores.
-
Cuestionarios para el propio
alumnado.
-
Valoraciones de los
profesores, debidamente formados para realizar esta
valoración.
-
Calificaciones escolares y
test de rendimiento académico.
-
Pruebas de mediciones
psicométricas: tests de inteligencia, tests de aptitudes
específicas y tests de creatividad.
-
Inventarios de personalidad,
motivación y estilo intelectual.
-
Listados estructurados de
características.
-
Autobiografías.
-
Nominaciones de los compañeros
de clase.
-
Modelos integrales diseñados
específicamente para la valoración de las altas capacidades,
que combinan ya diferentes herramientas de las anteriores.
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¿Cuántos niños y niñas de alta
capacidad hay?
No es fácil contestar esta pregunta,
puesto que no hay una definición universal única de la alta capacidad ni
unos criterios de valoración únicos. Las diferentes
estadísticas sobre el tema están efectuadas con criterios diferentes.
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Las antiguas teorías sobre
superdotación basadas únicamente en el Cociente Intelectual indicaban
que deberían considerarse superdotados a los niños y niñas con un
coeficiente superior a 130, y que eso representaría aproximadamente un 3
% de la población.
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Las actuales
investigaciones sobre
el concepto de inteligencias múltiples acreditan que el número de niños y niñas con
talento y alta capacidad puede ascender hasta representar cifras en
torno a un
10 % de la población.
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Existe un informe de la Comisión
Europea (año 2006) titulado "Medidas específicas para promover la sobredotación en los centros escolares europeos". Ese documento
recoge en su introducción que "las investigaciones
llevadas a cabo en este ámbito señalan que el porcentaje de estos
niños y jóvenes no es desdeñable. [Los diferentes estados utilizan
expresiones idiomáticas diferentes, como "sobredotación", "altas
capacidades" y otras]. Según los cálculos y los criterios y
definiciones utilizados en los distintos países, este colectivo de
alumnos representa entre el 3 y el 10 % de la población escolar.
Además, las investigaciones han demostrado que un cierto número de
estos alumnos tiene dificultades y busca ayuda social estructurada,
por lo que es necesario ofrecerles un tipo de educación que les
permita desarrollar su potencial al máximo".
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En consecuencia, en un colegio
normal de 500 alumnos, podría haber orientativamente entre 15 y 50
alumnos de alta capacidad.
En la Comunidad Autónoma del País Vasco, el estudio sobre
altas capacidades difundido por la red de Berritzegunes antes aludido
[ver
documento de Ana Grange]
recoge datos oficiales (EUSTAT, 2008) según los cuales en el sistema
educativo vasco constan un total de 68 alumnos identificados como
intelectualmente superdotados, sobre una población total escolarizada de 253.130 alumnos (entre
Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria). Es decir, que:
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Constan identificados por el
sistema educativo vasco como superdotados intelectuales el 0,03 %
del total del alumnado matriculado, cuando varios de los países más
desarrollados de Europa manejan ya en su legislación educativa
criterios de en torno al 10 % de la población escolar como
porcentaje de alumnos de altas capacidades.
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En consecuencia, en la Comunidad Autónoma Vasca
debe haber una cifra de entre 7.000 y 25.000 alumnos con altas
capacidades que no constan como formalmente identificados, y para
los que en consecuencia y salvo posibles excepciones no se están ofreciendo desde el sistema
educativo tratamientos específicos para el
desarrollo adecuado de sus talentos y capacidades.
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Por provincias, y siempre dentro
de esta situación de cifras llamativamente bajas, destaca por arriba el
dato de Alava, con una identificación reconocida del 0,06 % del
total de alumnos escolarizados, en Bizkaia consta un 0,03 % y
destaca por abajo el dato de Gipuzkoa, con un 0,02 %.
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De entre esos
niños y niñas que presumiblemente existen y que ni están
identificados ni probablemente están recibiendo tratamientos específicos desde el
sistema educativo, los cálculos dicen que en Gipuzkoa debe haber una
cifra de entre 2.000 a 9.000 alumnos.
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Detrás de todas estas frías cifras hay una larga
lista anónima de personas concretas. Son niñas, niños y familias,
con toda una diversidad de situaciones particulares. No sabemos cómo
está siendo tratado el desarrollo de su talento y de sus
capacidades. No sabemos tampoco cómo esta siendo su vida, sus
emociones, su desarrollo como personas y su relación con la escuela
y con la sociedad.
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