Los padres deberán intentar
prevenir esta clase de
situaciones y para ello hay que
explicarle su situación. Su
inteligencia es una virtud de la
que no deben avergonzarse, sino
todo lo contrario, sentirse
afortunados.
Cuando comprendan esta realidad,
el niño recuperará su autoestima
y la confianza en sus padres. El
apoyo y la comprensión de sus
padres son fundamentales.
Normalmente los padres cuando se
enteran de que su hijo es
superdotado suelen reaccionar de
dos formas: o se sienten
entusiasmados e intentan
programar numerosas actividades
adicionales, clases, tutores
particulares... para que el niño
desarrolle todo su potencial
intelectual; o bien intentan
esconder esta condición
excepcional para protegerlo de
los problemas que puedan
aparecer.
Este tipo de
niños con
altas
habilidades
cognitivas
tienen unas
características
especiales,
características
que además
varían en
cada uno en
función de
sus
diferencias
individuales.
Tampoco hay
que olvidar
que el niño
con alta
capacidad
es un niño y
que a nivel
emocional
necesitan la
misma
atención,
mimos y
afecto. A
nivel
intelectual
hay que
estimular
sus
capacidades
pero
dándoles lo
que nos
pidan, no
más.
Las
actividades
creativas
son muy
útiles y
terapéuticas
porque son
niños muy
enérgicos,
no se cansan
fácilmente y
necesitan
constantemente
retos. Los
padres deben
tener en
cuenta la
opinión del
niño cuando
planifican
estas
actividades.
Frecuentemente
sucede que
los
progenitores
presionan
demasiado y
fuerzan al
superdotado
a realizar
actividades
en las que
no se
encuentra
motivado.
Existen
dos tipos de
papeles
que pueden
desempeñar
los padres:
los padres
como padres
y los padres
como
ayudadores
del proceso
educativo.
Los padres
como padres
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Se deben aceptar a estos niños, desde el conocimiento y reconocimiento de sus singularidades.
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Se debe actuar con conocimiento y responsabilidad, comprendiendo en rigor qué es y qué significa la alta capacidad. Se deben conocer las consecuencias que suelen darse si no se actúa bien y a tiempo en este tema, sabiendo que pueden dañarse la autoestima, la felicidad y el desarrollo escolar y vital del niño, y sabiendo que muchos de estos problemas pueden manifestarse incluso años después en etapas educativas posteriores.
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En la relación con estos niños, hay que estimularles sin forzarles.
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Deben dedicar tiempo a investigar con ellos.
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Se tiene que fomentar el pensamiento individual del niño.
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Hay que animar a resolver sus problemas sin temor a fracasar. Estos niños deben aceptar que no pasa nada si una solución no es la correcta y hay que buscar nuevas salidas.
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Hay que ayudarlos en la planificación de sus proyectos y áreas, y más tarde, asegurarse de que las han terminado.
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No se debe interrumpir su concentración.
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El respeto y la flexibilidad con sus trabajos son muy importantes.
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Cuidado con las propias expectativas de brillo continuo: no hay que esperar que destaquen en todo.
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Los elogios son importantes para todos y ellos no son una excepción.
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Los padres de un niño con talento y alta capacidad han de tener presente que su hijo, ante todo, es un niño.
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Los padres
como
colaboradores
del proceso
educativo
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Identifican la alta calidad y creatividad de su hijo en tareas que no están relacionadas con las habilidades académicas.
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Los padres comparten su información para ayudar al profesor en la elaboración de una respuesta educativa adecuada.
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La colaboración de los padres en la elaboración de iniciativas de respuesta a las necesidades por alta capacidad es muy importante para todas las partes, puesto que se consigue complicidad entre familia y profesor en la tarea de defender los derechos educativos de estos niños, tanto frente al conjunto del colegio como ante la comunidad.
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Muchos padres pueden tener relaciones con personas de su entorno que pueden ser relevantes para la educación de sus hijos, como artistas, arquitectos, informáticos... Estos profesionales podrían enriquecer muchas de las actividades educativas que se programen y ayudar a los profesores para que puedan responder a las necesidades de sus éxitos.
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Deben asistir al colegio para conocer las iniciativas de los educadores para dar respuesta a aquellos alumnos que pueden ser considerados como necesitados de algún programa especial a causa de alguna habilidad fuera de lo común.
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Se integran en el proceso de identificación de este tipo de niños completando inventarios o cuestionarios.
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Deben compartir resultados de cualquier evaluación y observación que haya sido formal o informalmente efectuada.
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Es aconsejable que participen en actividades enriquecedoras y que colaboren en su organización.
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Se deben implicar en la valoración de las actividades especiales, proyectos y productos de sus hijos.
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Tienen que poner en práctica actividades en casa en coherencia con las iniciativas lideradas desde el colegio.
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Deben expresar su opinión sobre los programas que están cursando sus hijos.
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